viernes, 7 de noviembre de 2014

Animula, vagula, blandula... (Francisco Hervás Maldonado)


Roma es una ciudad llena de mausoleos y epitafios. Los hay enormes, como el de San Pedro (la Basílica Vaticana) o el de san Pablo (San Pablo fuora le muri - San Pablo extramuros). Otros son colosales, como Sant`Angelo o el Ara Pacis y Augusteo. Algunos son modestitos, como la tumba de Bernini en Santa maria la Mayor. Y otros son insignificantes, como cualquiera de los enterramientos de las catacumbas de San Callisto, por ejemplo. En cuanto a los epitafios, los tenemos de todo tipo, auqnue quizá -al menos para Marguerite Yourcenar y para otros muchos, entre los que humildemente me incluyo- el del emperador Adriano, en el castillo de Sant`Angelo, es uno de los que más impacta. Dice así:

Animula, vagula, blandula,
Hospes comesque corporis
Quae nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut soles, dabis iocos...

Almita, vagabunda y tierna,
Huésped y compañera del cuerpo
Que ahora marcharás a unos lugares
Líviods, severos y desnudos.
Y no me solazarás como acostumbras...

Animula, vagula, blandula... Francisco Hervás Maldonado. Cartas romanas. Editorial Circulo Rojo, 2013.

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