domingo, 23 de noviembre de 2014

Todo un mundo lejano (Óscar Esquivias)



Habíamos llegado al Vaticano a las ocho de la mañana, dos horas antes  de que empezara la misa. Tuvimos que presentarnos con tanta anticipación para pasar el control policial y situarnos en el lugar que habían reservado al grupo de Valladolid, que estaba a los pies de la basílica, en la nave izquierda. Había tanta gente y nos encontrábamos tan lejos del altar papal que no veíamos nada de lo que pasaba bajo el baldaquino, así que estuve casi toda la misa con los ojos cerrados, concentrado en lo que oía, o bien miraba el sepulcro de los Estuardo, que tiene esa puerta tan inquietante hacia la muerte en la que lloran dos ángeles. Cuando escuché la bendición del Año Nuevo retumbando por los altavoces vaticanos, me emocioné mucho.
Il Signore te benedica e ti protegga!
Il Signore faccia rispelendere il suo volto su di te e ti sia propizio!
Il Signore ti guardi con amore e ti conceda la pace!

Todo un mundo lejano. Óscar Esquivias. Lo que no se dice. Dos Bigotes, 2014.

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