miércoles, 5 de noviembre de 2014

Josep Pla y los mil colores de Roma (Terenci Moix)


Pensar en el libro, voluminoso libro, que Pla podría haber dedicado exclusivamente a Roma es algo capaz de abrir el apetito al lector menos goloso. Tal vez por ello, viviendo yo en Roma y adorándola, me preguntaba por qué Pla, utilizando la excusa de mal pagador de su prólogo, no había caído en la tentación de describir una capital que tanto confiesa admirar. y un día de mucho viento en el que Pla me llevó a ver el mirador de Pals ("Aquest és el paisatge més important del país, jove") volvió a instarme a que escribiese sobre Roma y, ya con demasiada curiosidad a cuestas, le pregunté por qué no lo había hecho él.
- Por una razón muy sencilla -me dijo-: porque es imposible describir el color de Roma.
Aún hoy sigo pensando que es excusa de mal pagador. Pero me sirvió para, una vez en Roma, buscar afanosamente esos colores.
(...)
Desde lo alto de la colina del Pincio, donde vivo, veo amanecer sobre el Quirinale, y los primeros rayos del sol tiñen esas paredes de un ocre intenso, que se va volviendo dorado: pero entre ese oro de la mañana y mi terraza, las techumbres de Via Sistina ofrecen un rosado resplandeciente, que contrasta a su vez, con el gris nada triste de las fachadas y el verde de los árboles que surgen en los patios traseros de los edificios (barrio apasionante, éste: situado detrás de la sofisticación fingida de Via Veneto, a un minuto de la Trinità dei Monti, fue en el pasado siglo tranquila residencia de artistas extranjeros; agitado hoy por un tráfico horrible, conserva su señorío mezclado con callejas en pendiente, donde el siena de las fachadas se escurre sin resplandor. Con sólo doblar la esquina, me recibe un alarido popular, que surge de las pequeñas tiendas, de los ebanistas, planchadoras, trattorie baratas para, de repente, salir a la selectividad de Piazza Barberini. De noche prostitutas y prostitutos de lujo le dan el aspecto, tan distinto, de un night-club de los de cuento).

Josep Pla y los mil colores de Roma. Terenci Moix. Crónicas italianas. Seix barral, 2004.

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